La tristeza: cómo darle un espacio y aprender de ella.

 

la tristeza

 

 

De todas las emociones básicas, la tristeza es probablemente de las que cuesta más de asimilar:

 

El duelo

La pérdida

El rechazo

El abandono

 

Son fases en nuestras vidas que nos generan dolor y angustia y que a veces negamos o no nos permitimos por creencias como “tienes que ser fuerte”, “los valientxs no lloran”, “llorar es de cobardes” y un largo sinfín. Lo que ocurre es que, como cualquier emoción que no nos permitimos, tarde o temprano o bien nos acaba dominando, o bien acaba saliendo en forma de otras emociones como la frustración, el resentimiento o la rabia.

 

Hay un cuento de Jorge Bucay que lo explica de una manera muy gráfica:

 

“En una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores, se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua.

Pero la furia es ciega y no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró.

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza. Y vestida de tristeza se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro, con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad, está escondida la tristeza.”

 

 

Así que desde aquí te invito a que, cada vez que te sientas enojadx reflexiones: ¿es verdaderamente rabia lo que sientes? O ¿Simplemente estás triste? Sea como sea, esto nos dará información sobre qué acciones tomar:

 

 

  • Si realmente es rabia: pregúntate ¿qué acciones quieres tomar y no estás tomando que te producen rabia y frustración? O por lo contrario ¿qué acciones sí estás tomando y no quieres tomar que también te producen rabia y frustración?
  • Si por lo contrario al analizarlo te das cuenta de que se trata de tristeza: ¡permítetela! Deja que salga y que fluya, llora, limpia las heridas y permite que poco a poco el fluir de la tristeza de paso a otra emoción.

 

 

Al final, la tristeza es necesaria y, como todas las emociones, nos trae un mensaje. En última instancia la tristeza nos ayuda a parar, a reflexionar, a sanar lo que tiene que curarse y a salir de la situación renovadxs y con más fuerza. Por eso muchas veces cuando nos sentimos tristes no nos apetece hacer muchas cosas, la tristeza nos invita a eso: a frenar y a cuidarnos.

 

 

En una sociedad en la que eres lo que haces, la inacción no resulta sencilla, pero desde aquí te invito a que cuando te sientas triste pares, le des un espacio, digieras lo que tengas que digerir y luego sigas. Como siempre, no hay que quedarse apegadx a esa emoción, sino dejarla fluir. No se trata de que la tristeza se vuelva tónica y se convierta en una depresión, pero sí que, como la alegría, tenga un espacio.

 

 

Me gustaría acabar el post con una pequeña distinción que utilizamos en coaching: el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. La tristeza a veces es dolorosa, igual que lo es una herida física pero que la vivas como un sufrimiento o como un espacio regenerador solo depende de ti.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.