La alegría: ¿te la permites, la disfrutas y la mantienes?

la alegría

 

Sonreír, reírse a carcajadas, llorar de risa, troncharse, partirse… solo con leer frases de este tipo muchas veces ya nos ponemos de buen humor. La alegría es una gran aliada para sentirse completx y feliz y tenerla a mano y presente en la vida es un gran recurso para vivir con plenitud.

 

Una de las múltiples caras de la alegría es el humor que nos ayuda a quitarle hierro a la situación, a vivirla con liviandad y a podernos reír de nosotros mismos, de los demás y de las situaciones que vivimos. Seguro que, si revisitas alguna experiencia o situación que has vivido con pesadez y le añades algo de humor, gamberrismo y alegría, no te resulta tan pesada o difícil de llevar.

 

Como vemos la alegría es una herramienta potente y poderosa, sin embargo, ¿qué pasa que a veces no disfrutamos de la vida? Simplemente hay que estar al tanto, ya que la alegría cuenta con muchos saboteadores que no nos permiten disfrutar de ella o que hacen que la vivamos de manera breve y poco consciente aquí te dejo unos cuantos:

 

La exigencia

El control y

La comparación

¡Son grandes ladrones de la alegría!

 

La exigencia hace que cuando nos sentimos contentxs porque hemos conseguido algo que nos proponíamos o hemos alcanzado nuestras metas, inmediatamente nos fijemos objetivos nuevos. De manera que casi sin dar espacio a la celebración y al reconocimiento ya estamos pensando en nuevos horizontes lo que nos roba el aquí y el ahora, que es donde se encuentra la emoción. Cuando eso ocurra, sé consciente de ello, redirige tu atención a lo que has logrado y disfrútalo.

 

El control va muy relacionado con el miedo. Querer controlar la felicidad es por definición la “no felicidad”, la alegría, igual que las otras emociones viene y se va, son todas pasajeras y fluyen como fluye la vida. Cuando la felicidad te visite, disfrútala, no pienses en si vas a sentirla mañana o dentro de una hora: simplemente permítetela y ¡vi-ve-la!

 

La comparación de la mano de la exigencia hace que cuando nos sentimos alegres inmediatamente comparemos aquello que nos hace felices con algo que tiene otra persona y que desde nuestros ojos parece mucho mejor, más valioso o que merece mucho más la pena que lo nuestro. ¡STOP right now! Cuando eso ocurra, sé consciente de ello y date valor tanto a ti, como a lo que has conseguido. Solo tú tienes el poder de hacerte feliz y además recuerda que no sabemos qué batalla está luchando el otro, así que céntrate en lo que te está ocurriendo a ti 🙂

 

Tener presentes a los saboteadores te ayudará a identificarlos y a poderles poner freno. Si te sientes alegre y te visita un saboteador, salúdalo con amabilidad y dile: “ahora no es el momento, estoy disfrutando de mi alegría y ella también se merece un espacio y mi atención, yo me merezco estar alegre”. Verás cómo de este modo empiezas a gozar de tu alegría de manera más plena.

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