Por qué este año tampoco vas a cumplir tus objetivos.

Seguro que ya sabes que marcarse objetivos es clave para avanzar y crecer personalmente, pero ¿cómo te quedas si te digo que

 

SÓLO EL 8% DE LOS OBJETIVOS DE AÑO NUEVO PASAN DE FEBRERO?

 

La estadística puede parecer desalentadora, pero estoy segura que tú, al igual que yo, alguna vez te has marcado objetivos que no has cumplido. The good news is que pasar a formar parte del 8% no es tan complicado y una de las cosas que te puede ayudar es conocer tu propio cerebro.

                     

Nuestro cerebro es un órgano complejo, entre cuyas funciones principales se encuentra la de velar por nuestra supervivencia.  Uno de sus mecanismos para hacerlo, es archivar todo lo que nos ha funcionado en el pasado para volverlo a repetir en el futuro. Cuando nos marcamos un objetivo, salimos de nuestra zona de confort y probamos cosas nuevas muchas veces por primera vez. Cuando hacemos esto el cerebro se protege de un peligro potencial (la novedad) entra en estrés y empieza a generar resistencia, ¿si siempre has hecho lo mismo y has sobrevivido, para qué vas a cambiar? – se pregunta. Así que, el primer paso a seguir a la hora de adquirir un nuevo hábito, es saber que lo más normal es que el cerebro empiece a mandarte incomodidades y saboteadores, sensaciones físicas, diálogos internos negativos, malestar y todo tipo de contraindicaciones. 

 

 

La buena noticia es que nuestro cerebro es plástico y que nuestros hábitos y pensamientos son solamente conexiones sinápticas. Una especie de interacción electroquímica entre neuronas que a fuerza de repetirse se ha hecho muy fuerte y nuestro cerebro identifica como segura. Cuando aprendemos algo nuevo, creamos nuevas conexiones entre neuronas y dejamos de usar conexiones antiguas. Cuanto más practicamos, más se fortifican las nuevas conexiones y el cerebro se va acostumbrando al nuevo hábito. Esto hace que, pasado el pánico inicial, el cerebro se vaya sintiendo cada vez más cómodo y que poco a poco vea que lo nuevo no se trata de un peligro. Así que el segundo paso para conseguir tus objetivos es: práctica, práctica y más práctica.

 

 

Otro factor clave a tener en cuenta es nuestro CIRCUITO DE RECOMPENSA. Cuando nos sentimos bien y nos divertimos, generamos dopamina, un neurotransmisor directamente relacionado con el placer y la motivación que nos genera bienestar. Si conseguimos que nuestro cerebro asocie un estímulo a esa sensación placentera nos será mucho más fácil repetir esa acción. Así que paso número tres: es súper importante que disfrutes de hacer algo distinto, de que celebres los pequeños logros y de que te premies por el trabajo bien hecho. Esto le va a gustar a tu cerebro y hará que te ayude con los nuevos hábitos.

 

 

Por último, una pregunta con la que me encuentro muchas veces en procesos, sobre todo en la sociedad tan inmediata y cortoplacista en a que vivimos: ¿Cuánto tardaré en integrar un nuevo hábito? Algunas malas lenguas dicen que basta con 21 días, pero esto no es del todo cierto, muchos estudios demuestran que se puede tardar entre 18 y 254, no es lo mismo aprender a ir en bici, que dejar de fumar, introducir el deporte en tu vida o aprender un nuevo idioma, así que sean cuales sean tus propósitos para este 2018, ten paciencia, hazte amigx de tu cerebro y ¡no desistas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.